domingo, 12 de enero de 2025

Reportaje final: turismo masivo

Teresa, vecina barcelonesa, sobre el turismo masivo: “Siento como si hubieran arrancado las raíces de todo lo que conocí”

Andrea Valenzuela, Carla Vázquez y Paula Zamora

"Turist go home" de CNBC


“Ya no me siento en casa. En mi bloque solo quedo yo de todos los que éramos nada más construirlo, y las nuevas caras que veo son de turistas o gente que viene y se va al cabo de unos meses. Antes, si necesitabas algo, podías llamar a cualquier puerta. Ahora... ¿a quién llamo?”. El testimonio de Maria Teresa es el claro ejemplo de cómo ha cambiado Barcelona en los últimos 50 años, desde que el turismo se convirtió en la economía española. No se puede negar que España lo tiene todo: buen clima, una cultura increíble, comida espectacular y una oferta cultural y social enorme. Pero, ¿cómo es ahora la vida en el centro de las ciudades más turísticas de España?

El turismo masivo es un fenómeno que transforma las economías locales, y se ha convertido en un arma de doble filo para los destinos más populares del mundo. España se posicionó en 2023 como el segundo país más visitado del mundo, con 85 millones de turistas, un aumento considerable respecto a los 31,7 millones registrados en 2021, superada solo por Francia, que pasó de 54 millones de visitantes en 2021 a 100 millones en 2023. A la vez que millones de visitantes llegan atraídos por las experiencias únicas que pueden vivir, las ciudades y regiones receptoras enfrentan retos no tan visibles que van mucho más allá de la bienvenida: infraestructuras saturadas, precios desorbitados y una creciente sensación de desconexión entre residentes y visitantes. Esto, intensificado por la globalización, no solo impacta las economías locales, sino también la calidad de vida de las propias comunidades. Este impacto también se refleja en plataformas de alquiler como Airbnb, líder en alojamientos turísticos, que alcanzó ingresos históricos de 8 millones de euros en 2024, experimentando un crecimiento significativo desde 2021, cuando sus ingresos apenas alcanzaban los 6 millones.

En 2024, más de 85 millones de turistas internacionales apostaron por España como destino ideal para pasar sus vacaciones. Dentro del país, las ciudades de Barcelona y Madrid fueron algunas de las más visitadas, acompañadas de las Islas Canarias, que atraen turismo durante todo el año gracias a sus excelentes condiciones climáticas. “El turismo masivo tiene un impacto enorme en la economía local. Genera empleo directo e indirecto en sectores como la hostelería, el comercio, el transporte o la cultura, pero también tiene sus retos” menciona Xavier Martín, CEO de Turijobs, el portal de empleo de turismo y hostelería que cuenta con una amplia oferta de oportunidades laborales y referente en la conexión entre empresas y profesionales del sector.

Pese a que la situación se ha vuelto insostenible después de la pandemia hasta ahora, fue en los inicios del 2000 donde la vida en el centro de las ciudades empezó a cambiar de verdad. En 2019, antes de la pandemia, Barcelona recibió 12 millones de turistas, una cifra que generaba tensiones en las zonas más emblemáticas de la ciudad. Aunque en 2023 el número registrado es de 11,5 millones, el impacto acumulado del turismo masivo sigue siendo evidente y que afecta de manera directa la vida cotidiana de los residentes. Llegaron los pisos turísticos y con ello los bares más modernos. Las tiendas artesanales fueron cerrando y por ende los negocios familiares. El aumento del turismo llevó a un encarecimiento del alquiler y los servicios básicos, complicando la vida a los residentes. “A veces siento como si hubieran arrancado las raíces de todo lo que conocí” menciona suspirando Teresa. Creció trabajando de carnicera en el Mercat de Sant Antoni, y recuerda su zona como un barrio de gente trabajadora, tranquilo y lleno de comercios de toda la vida. “Las familias nos conocíamos todas. Los niños jugábamos en la calle sin miedo y si te faltaba algo siempre podías picar a los vecinos. Ahora todo eso ha desaparecido”.

Desde los años 60, España es considerado un “país turístico”, que atrae y recibe visitantes de todo el mundo y durante todo el año. Con el paso del tiempo, la economía española empezó a depender, en gran parte, del dinero que invertían los turistas en sus estancias en el país. Tanto es así, que hoy en día y según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2023, el turismo conforma en torno al 12,3% del PIB total español, lo que equivaldría a más de 180.000 millones de euros. 

 

La regulación del turismo masivo es más que necesaria. Gestionar los flujos de turistas requiere planificación a largo plazo, inversión en infraestructuras y, sobre todo, una visión clara de qué tipo de turismo quieren atraer las ciudades. “Es fundamental trabajar más la imagen del turismo para los residentes, para la población española, que en gran parte no es consciente del impacto positivo que tiene el turismo en la economía” menciona Xavier Martín al buscar el equilibrio entre sostenibilidad y la necesidad de las ciudades de atraer turistas. Por lo que, como bien es conocido, el turismo ya es uno de los principales motores de la economía española.

   

Tal como se muestra en la tabla, el turismo comporta unos números muy positivos para las ciudades españolas, siendo un motor que no puede faltar en la economía del país. No obstante, no se pueden olvidar las consecuencias negativas para los residentes (masificación de destinos, subida de precios y escasez de servicios locales). Estos ciudadanos, como Maria Teresa, están cada vez más cansados de que su cotidianidad se vea afectada por las masas de turistas que inundan su ciudad. El ajetreo comporta fluctuaciones en los precios, aglomeraciones y el acceso a servicios públicos, dejando a la persona local en una posición de debilidad en lo que es su propio hogar. 

En el siguiente mapa se muestra el flujo de turistas en las zonas analizadas, siendo estas las regiones que más viajeros reciben. En este caso, los números reflejan no solo la popularidad de cada destino, sino también el reto de gestionar un fenómeno que padece una constante transformación.

   

La alta demanda turística ha elevado los precios de bienes y servicios locales. Uno de los ejemplos claros es el precio del café, que antes costaba poco más de un euro y ahora, en Barcelona, está cerca de los cuatro euros en muchos restaurantes debido a la disposición de los turistas a pagar más, encareciendo así la vida para los residentes. En las Islas Canarias, la tasa de variación del IPC del 2023 respecto al 2021 es del 9,8% según el Instituto Canario de Estadística. Esta variación se refleja, por ejemplo, en las variedades de pescado que antes eran asequibles para los residentes locales han visto un aumento en sus precios. Esto se debe a la alta demanda de restaurantes turísticos que compran en grandes cantidades. Un kilo de cherne, pescado típico de la cocina canaria, hace pocos años costaba alrededor de 10 euros, y ahora puede llegar a los 20 euros en mercados locales. De la misma forma, las economías locales pueden volverse excesivamente dependientes del turismo, lo que las hace vulnerables a fluctuaciones estacionales o crisis globales que afecten al sector. 

El aumento de alquileres turísticos encarece la vivienda, en concreto, los alquileres a corto plazo reducen la disponibilidad de viviendas para los residentes que las buscan a largo plazo, elevando los precios y obligando a los residentes a trasladarse a zonas más asequibles. En febrero, la periodista Claudia Morín mostraba el testimonio de un hombre de 29 años que, pese a tener empleo fijo en una empresa de transportes y ganar 1.300 euros al mes, no podía permitirse una vivienda en el sur de Tenerife. Su solución: instalarse en una caravana, al menos de forma provisional. Como este, son miles los casos de gente afectada por la misma problemática, en especial los jóvenes. Este es el grupo social que mayores dificultades enfrenta, con una tasa de emancipación estancada en el 15,9%, debido a su menor estabilidad económica y sus reducidas fuentes de ingresos en comparación con cualquier otro grupo social. Esto hace que no sean capaces de emanciparse hasta los 30,3 años, lo que implica una diferencia casi cuatro años más (26,4) que la media europea. El caso de Cristian y Andrea lo ilustra, ya que para poder independizarse en Cornellà de Llobregat, tuvieron que hacerlo a una zona “ciertamente desfavorecida y conflictiva”, compartiendo 35 metros cuadrados para dos personas. 

El turismo trae consigo otra de las cuestiones claves en España: la generación de empleo. En agosto de 2024 el empleo en el sector turístico creció un 5,5%, lo que supuso más de 151.000 trabajadores registrados respecto al 2023. Esta cifra, que representa el 13,8% del total de trabajadores en la economía nacional, muestra la importancia de cómo las empresas están empezando a buscar perfiles más especializados en sostenibilidad para hacer frente a los retos del futuro. “Esta demanda va muy alineada con lo que están pidiendo los turistas, que cada vez valoran más experiencias auténticas y sostenibles”, afirma Xavier al notar el creciente interés de querer formarse en este ámbito tanto de empresas como de profesionales.

   

Para países como España, el turismo no solo es un motor económico fundamental, sino también una pieza clave para su desarrollo y sostenibilidad. Sin embargo, los datos sobre economía no hacen justicia a las problemáticas que enfrentan sus ciudades, sobre todo las más pequeñas, como Tenerife o Gran Canaria, que albergan cada año más de 15 veces el número de sus habitantes. 

Maria Teresa es una de las tantas residentes que ha visto su vida cotidiana afectada a causa del turismo. El aumento en el precio de los productos locales, entre otras muchas cosas, genera una insatisfacción y una sensación de inestabilidad y descontento con su propio país. “El ayuntamiento podría limitar los pisos turísticos o ayudar a los comercios de toda la vida... Aquí han echado a muchas familias de toda la vida porque los alquileres son imposibles de pagar” añade Teresa. 

Cambiar la forma en la que se hace turismo, promocionar zonas menos conocidas, o tener una buena planificación turística son algunas de las soluciones para conseguir un futuro próspero en términos de masificación. “Debemos conseguir que los visitantes valoren lo que ofrecemos, que se interesen por conocer la cultura local y que respeten el entorno”, afirma Xavier Martín al imaginar cómo puede empeorar la situación en caso de sufrir otra crisis como con el COVID-19. 

Encontrar el equilibrio entre sostenibilidad y la necesidad de atraer turistas solo será posible si las empresas empiezan a pensar más en la calidad del turismo y no solo en el beneficio económico que traen consigo. En 2023, el turismo representó el 12 % del PIB en España y generó más de 2,4 millones de empleos, cifras que reflejan su importancia económica, pero también el desafío de gestionarlo de forma sostenible. Es clave educar sobre la importancia de cuidar el entorno y el patrimonio: por ejemplo, la saturación turística en destinos como Madrid, que recibió 10,2 millones de visitantes frente a su población de 3,2 millones, genera presión sobre los servicios públicos y la calidad de vida de los residentes. 

Diversos organismos internacionales, como el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Mundial del Turismo (OMT), han propuesto en varias ocasiones algunas soluciones para promover el turismo responsable. Hablan de la aplicación de estructuras de incentivos, impuestos y sanciones que fomenten prácticas sostenibles por parte del sector privado, los viajeros y las comunidades. Estos mecanismos, similares a las tasas turísticas ya implementadas en algunas ciudades europeas como Ámsterdam y Venecia, afirman que pueden ser una buena herramienta si se invierten en mejorar infraestructuras, proteger el medioambiente y beneficiar a la comunidad local. En Cataluña, tasas similares generaron 100 millones de euros en 2023, recursos que podrían destinarse a iniciativas sostenibles. 

El relato de Maria Teresa ha sido el gran ejemplo de que el turismo de masas no solo transforma las calles y comercios de una ciudad, sino también la vida de quienes las habitan. Ahora, con nostalgia, recuerda su vida antes de que sus vecinos se convirtiesen en extraños, y de que los bares de su barrio se convirtiesen en un bullicio constante de terrazas llenas de gente forastera. A pesar de todo, mantiene la esperanza de que algún día sus calles “dejen de ser un decorado para los demás”. 

 METODOLOGÍA DEL ANÁLISIS DE DATOS 

Con el objetivo de analizar los datos de manera exhaustiva y precisa teniendo en cuenta la amplitud del tema a analizar, decidimos centrarnos en dos ciudades concretas. Por un lado, la Ciudad Condal, que es la que más nos interpela, y su principal rival, Madrid. No obstante, a raíz de las entregas realizadas a lo largo de las semanas nos dimos cuenta de que faltaba otro destino que hubiera tenido un aumento del turismo en gran escala en los últimos años, y buscando noticias vimos que las islas Canarias son unas de las que más sufren esta masificación (desde la pandemia hasta ahora). Con el objetivo de conocer cuál es la ciudad española que más ha sufrido el impacto del turismo en los últimos años y la que más cambios ha tenido, concluimos que era necesario analizar por igual estos cuatro territorios. 

Tener esta información asentada fue crucial para seguir con la elaboración del reportaje. Buscábamos en las principales bases de datos de los destinos analizados (Barcelona Turisme, TurismoMadrid y Canarias Datos Abiertos) para ver qué conclusiones podíamos extraer a primera vista. Para agilizar el proceso, centramos los años que queríamos valorar (2019 hasta 2023-2024) y eso nos permitió ver la evolución en términos de PIB, el número de turistas o el incremento de empleo del turismo. Una vez limpiamos los datos, resaltamos la importancia del turismo en España y de qué manera este es un eje clave en la economía de nuestro país. A partir de aquí, empezamos a extraer conclusiones mostrando cómo ha evolucionado la situación desde la pandemia hasta ahora y enfatizando en la importancia de cuidar el turismo para poder evolucionar. 

Finalmente, otro aspecto clave para nuestro reportaje fueron las fuentes personales. El testimonio de Maria Teresa fue clave para humanizar el reportaje. Su experiencia de haber nacido y crecido en un barrio céntrico (Sant Antoni, Barcelona) fue la manera perfecta de visibilizar el problema del turismo de masas. Por otro lado, contactamos con el CEO de Turijobs, Xavier Martín, que nos dio una visión más allá del pensar que todo el turismo que llega afecta a los residentes y nos destacó la importancia de que un buen turismo controlado puede ser una de las razones principales por las que mejore la economía española.

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